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sábado, 7 de agosto de 2010

DANUBIO. 24 Ulm Donauworth(tren) Donauworth- Ingolstad

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Piii piii piii... suena el despertador.
Pero qué hora más intempestiva! Son las 6:30 de la mañana y como ayer dejamos hecho el equipaje ya estamos listos para salir.
Nos asomamos por la ventana... negro, lloviendo suave pero lloviendo.
Pues nada, plan B. Vamos a la estación y sacamos los billetes para Donauworth a ver si al llegar allí el tiempo mejora.
Destacar que Ulm está muy pensado para bici y prueba de ello es que la estación central tiene su propio carril bici interno para poder llegar a cada andén montado!!

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Tras pegarnos un poco con la máquina para sacar el billete a la bici ya que tiene un billete a parte nos colocamos a esperar y llega perfectamente puntual.
Es un regional y, aunque tiene un vagón específico para bicicletas no tiene asientos reservados. Va casi vacío así que colocamos las bicis con alforjas y todo y nos sentamos a dormir en la zona para personas.

Podría haber sido un sueño placentero pero de las 6 personas que hay en el vagón 3 son niños y 2 de ellos son... el demonio personalizado!!! grrr. Todo el puñetero camino dando por saco grrr. Chillidos, se subía por mi asiento, me tocaba la cabeza desde atrás... colgadito...

Con algo de sueño a eso de las 9 llega el tren a Donauworth. EL trayecto recorre zonas verdes y no tenía mala pinta pero qué se le va a hacer!
Salimos y... llueve. Poco pero llueve.
Pues nada, no hay más tu tía que rodar lloviendo porque otro tren hasta ingolstad me parece sacrilegio.
Buscamos algo para desayunar y debo tener mucho sueño porque no encontramos nuestro preciado bollo así que pido uno en una panadería pero resulta estar seco y poco agraciado y la bebida tampoco triunfa mucho.
En fin... parece que no empezamos bien.

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Aún bajo la lluvia, cuando nos metemos en la zona antigua de Donauworth tiene buena pinta y atravesamos un mercadillo mañanero mientras nos orientamos para proseguir ruta.

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Al poco de salir la lluvia fina aprieta y ya no tiene remedio. Hemos pasado el punto de importar el agua así que pasamos a disfrutar del recorrido bajo un elemento diferente.
Es una sensación que algunos odian pero que yo he experimentado muchas veces haciendo enduro y no me desagrada. Debe sacar el niño con botas catiuscas que se metía a saltar en todos los charcos ;)

El paisaje es más variado que la ruta anterior y tan pronto pasamos por caminos entre sembrados donde el agua crea graciosos reflejos en el asfalto

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Como se adentra en frondosos bosques donde, lejos de parapetarnos de la lluvia, al estar tan mojadas sus hojas y haber aire, las gotas son más gordas.

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La ropa superior aguanta más o menos pero los pantalones ya se han sumergido y las zapatillas suenan chof cnof ;)
El recorrido deja zona asfaltada para rodar bastantes km siguiendo el cauce del río por un sendero de gravilla pisada que ya no puede absorver más agua y en muchas zonas alberga una constante lámina de agua.

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La ruta no atraviesa muchos pueblos y no hay ni el tato por los caminos con este tiempo así que rodamos totalmente en solitario haciendo bromas de la situación mientras caen los km.
Sin darnos cuenta a eso de las 11:45 llegamos a Neuburg, bonita ciudad de gran extensión.

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Tras atravesarla toca pasar una zona de carretera con mucho tráfico que atraviesa una bosque y cómo no, el tráfico va por su lado y nosotros por el carril bici.
La gente nos mira con cara de comprendernos porque en estos momentos ya no llueve, es una cortina de agua que te cala cualquier cosa.
Menuda prueba de fuego para nuestras alforjas Ortlieb. Si resisten esto resisten cualquier cosa.

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Tras "despedirnos" del ruido que genera la carretera nos adentramos en un camino que pasa al ladito de un castillo muy mono que creo que se llamaba schloss Grünau y, está abierto y el guardia ha venido en bicicleta!!! Menuda diferencia de cultura.
Tras rodar tantos km y tantos días con escaso o nulo tráfico, cuando nos tocaba hacer algún km cerca de coches nos parecía que subía el volumen varios dB nada agradables ;)

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A estas alturas llevamos ya casi 50km e Ingolstad está a tiro de piedra así que los últimos km caen rapidísimo y a la una estamos entrando en Ingolstad.
El casco antiguo se encuentra rodeado por zonas de muralla que se han desbordado a la zona más reciente.

Siguiendo las señales de información y turismo llegamos a la plaza del ayuntamiento y bajo una cortina algo más suave de agua dejamos las bicis en una farola y entramos.
Menos mal que la cámara es acuática a pelo porque si no hubiera fallecido hace muchos km...

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Calados y entumecidos entramos chorreando dentro. El espectáculo es lamentable y 2 personas que se cruzan nos esquivan como si fuéramos leprosos.
Preguntamos a una chica con pocas luces si tiene un plano de hoteles de la ciudad porque lógicamente, con este tiempo montar la tienda tiene poca gracia.
No es una pregunta complicada pero no debe cuadrarle así que muy amablemente nos saca un plano de rutas en bici por la comarca!! graciosilla que está la niña!
Volvemos a intentarlo y puesto que el inglés no parece entenderlo probamos en indio haciendo gestos de dormir y diciendo hotel y ya le cuadra algo más y conseguimos un librito con los hoteles, información y un plano de situación.

Lo cogemos con la punta de los dedos para no chorrearle el mostrador y dejando un charquito a nuestro paso salimos al soportal de la oficina para examinar nuestro tesoro.

Miramos calidad precio y descartamos muchos por lejanía y menos por precio. Nos quedamos con 4 y nos decantamos con uno con pinta moderna que siempre nos atrae más.
Me ubico en el gps tocando como puedo los botones puesto que los dedos al pararnos comienzan a sentir el frío que al rodar no dejaba transmitir y enfilamos hacia allí.

Pero atravesamos la muralla y pinta que aún quedan bastantes metros así que no nos mola. ya que llueve y pillamos hotel por lo menos que esté céntrico digo yo no?

Ale, el Alder es nuestra opción. Es un hotel de 3 estrellas situado en plena calle principal a escasos metros del castillo, ayuntamiento... situación ideal.

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Con algo de miedo ante un posible sablazo inesperado pero sin más alternativa y casi tiritando nos metemos en la recepción mojando todo a nuestro paso y pedimos una habitación.
La dueña, una mujer mayor muy amable nos dice que sí que tiene habitaciones libres. Que primero metamos las bicis en el garaje y que subamos a la habitación y que cuando estemos mejor ya rellenamos los papeles.
Nos da 2 llaves y dice que miremos y eligamos la que más nos guste y le devolvamos la otra.

El hotel es antiguo con moqueta pero cuidadito y abrimos la primera habitación y es pequeña y da al patio interior. La segunda tiene incluso un sofá y da a la calle principal así que ya que estamos nos quedamos con la grande.
Lo primero que hacemos es despelotarnos y tirar toda la ropa mojada y sucísima al lavabo mientras nos tomamos una merecida ducha calentita para entrar en calor.

La temperatura exterior andará por 20graditos y mojados pues termina por no ser agradable. Dentro de la habitación se está bien pero encendemos todos los radiadores a saco y abrimos las ventanas para compensar porque tras la ducha toca hacer limpieza y reestructuramiento de material para poder seguir rodando al día siguiente.
El radiador de la ducha es de los verticales, ideal para secar la ropa y dejar colgadas las zapatillas.

Por fin tenemos todo más o menos atado y tras vestirme con pantalones largos por primera vez en el viaje nos disponemos a salir.
Silvia revisa su bolso "estanco" del decathlon donde tiene la documentación y el móvil y descubre con pesar que no era tan estanco. El pasaporte está mojado y el móvil ha naufragado por inundación interna. Ni hace por encenderse así que al fondo de las alforjas con mucho pesar.

Ya con otras pintas nos presentamos en recepción y arreglamos los papeles y dejamos la llave para cotillear la ciudad y comer... que con tanto fresco y gaitas tenemos un hambre lobuna.
Son como las 4 y hay poca cosa abierta así que compramos un paragüas y nos vamos a comer al McDonalds, que está al lado de la plaza del ayuntamiento.

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Al salir paró un poco de llover pero era falsa ilusión así que nos fuimos al hotel a dormir la siesta y por fin escampó así que paragüas en mano salimos a dar una vuelta por la ciudad visitando sus diversas iglesias, puertas de entrada y el burgo antiguo en general.

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Empezamos a ver a gente con traje de época por la calle que se dirigen al castillo e intrigados dirigimos nuestros pasos hacia allí. Las diversas entradas están guardadas al estilo medieval con gente con cota de malla y lanzas vestidos con yelmo. Resulta que estamos en plena fiesta medieval así que tras bordear el castillo y ver el río y unos parques decidimos invertir el resto de tarde en visitar el castillo y la feria medieval mientras hacemos hambre para poder cenar lo que hemos comprado en el supermercado.

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La entrada son 2e por persona creo recordar y de pronto nos sumergimos en la edad media muy ambientada. Casi todo el mundo va vestido de época y hay funambulistas y músicos tocando

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tiendas con vestidos y cachiperres, lucha con espada, zona de tiro con arco,

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incluso hay mesas con reyes presidiendo donde puedes degustar platos típicos con copas de madera donde corría el vino y la cerveza sin parar.

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Vamos poco a poco adentrándonos en los vericuetos y sumergíendonos en el ambiente mientras trovadores amenizan la velada y algún juglar canta en alemán.

Un toque de trompetas nos reune alrededor de un grupo de gente a la que el maestro de ceremonias ha elegido para levantar un pesado barril y pasamos un divertido rato viendo sus vanos esfuerzos hasta que uno lo consigue.

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Entre pitos y flautas hemos pasado una tarde muy agradable con mucha suerte de coincidir con la feria medieval y el tiempo se ha mantenido gris pero estable y con poquísima lluvia así que atrás queda la mañana a remojo que hemos pasado dando pedales. Será la forma de ser pero el recuerdo es grato y los paisajes y las vivencias sobreponen los recuerdos ya casi olvidados del frío y el entumecimiento con todo calado.

Las alforjas han aguantado perfectamente y todo lo que había dentro llegó igual que entró. Los radiadores han hecho su función mientras damos el paseo y la ropa está limpia y a punto así que cenamos tranquilamente tomándonos de postre un gran yogur que habíamos pillado y nos metemos en nuestras cómodas camas mientras aguardamos lo que nos depare el día siguiente.
Nos esperan 90km y la previsión es a mejor pero cuando apagamos las luces fuera... llueve!!


Aquí podéis ver todas las fotos: Fotos de la ruta DANUBIO. 24 Donauworth- Ingolstad

Track de la ruta DANUBIO. 24 Donauworth- Ingolstad

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